domingo, 5 de mayo de 2013

Cómo Funcionan Los Antioxidantes



Los antioxidantes minimizan el daño que ocasionan los radicales libres a las células.

La pulpa de la manzana se torna marrón, la piel se llena de arrugas. El pescado se pudre. Una herida en la piel se inflama. Todos estos hechos son el resultado de un proceso natural llamado oxidación, le ocurre a todas las células en la naturaleza incluyendo las de nuestro cuerpo.

Para ayudar al cuerpo a protegerse a sí mismo de los rigores de la oxidación, la madre naturaleza provee de miles de diferentes antioxidantes en diversas cantidades en frutas, vegetales, granos enteros, nueces y legumbres. En especial en el ambiente contaminado de hoy día,  los antioxidantes son cruciales para mantener su salud.

¿Cómo ayudan los antioxidantes a prevenir la oxidación?
Cuando el oxígeno interactúa con cualquier célula, se produce la oxidación. Esto produce algún tipo de cambio en esas células. Aunque el cuerpo metaboliza el oxígeno muy eficientemente, 1 o 2 % de las células van a quedar dañadas en el proceso y se convierten en radicales libres. Estas células se llaman libres debido a que han perdido una molécula crítica, y tienden a interactuar con otras células en forma violenta para reemplazar esa molécula faltante.

El Peligro de los Radicales Libres
Cuando los radicales libres atacan, no solamente matan otras células para adquirir su molécula perdida. Si este fuese el único mecanismo no ocurriría mayor cosa pues el organismo reemplazaría la célula muerta. El problema es que con frecuencia los radicales libres dañan el ADN, lo cual crea la semilla de una enfermedad.

Cuando el ADN cambia, la célula muta. Crece anormalmente y se reproduce anormalmente y a gran velocidad. La funciones normales de las células producen u pequeño porcentaje de radicales libres, como el motor de un carro que emite humo. Pero estos radicales libres generalmente no son un gran problema. Son mantenidos en control por los antioxidantes que el cuerpo produce naturalmente.

Las toxinas externas, especialmente las contenidas en el humo del cigarrillo y la contaminación del aire, son generadores de radicales libres. También, nuestra comida y agua además albergan radicales libres en la forma de pesticidas y otras toxinas. Tomar alcohol en exceso también impulsa la producción de radicales libres.

Los radicales libres disparan una reacción en cadena. Cuando un radical libre oxida un acido graso, cambia a su vez este acido graso en un nuevo radical libre, que a su vez daña otro ácido graso en una cadena que ocurre a gran velocidad.

Estos ataques externos pueden saturar el sistema natural  de defensa del cuerpo. Con el tiempo, y con ataques repetidos de radicales libres que el cuerpo no pueda detener,  el daño puede conducir a varias enfermedades crónicas, incluyendo el cáncer, enfermedad del corazón, Alzheimer, y Parkinson.

 El daño por oxidación en las células de la piel es causado por el efecto acumulado de la luz solar. Los radicales libres que están en los órganos internos, por ejemplo partículas de asbesto en los pulmones, van a estimular las reacciones de radicales en los tejidos pulmonares. El humo del cigarrillo tiene generadores activos de radicales libres, es por ello que dejar de fumar es uno de los pasos más importantes que puede dar un individuo para preservar su salud.

En la próxima entrada vamos a ver en detalle cuales son los diferentes tipos de antioxidantes y como incorporarlos en nuestra nutrición cotidiana.  Participa en esta disertación, envía tu comentario o pregunta haciendo click en la burbuja de comentarios. Manténgase saludable.