miércoles, 9 de enero de 2013

Por que fallan las promesas de fin de año




  Las Promesas de la noche vieja o Resoluciones de fin de año, vienen asociadas en nuestra cultura, al ritual de comerse las doce uvas al compás de las campanadas de la última media noche del año. Bueno, la gente hoy día no es tan apegada al ritual, pero hay quien se lo toma a pié de letra y declara para si y en silencio, lo que desea para la próxima vuelta de la tierra al sol. Sin embargo, es bien conocido que estas promesas por lo general no se cumplen. La postergación parece ser parte de la cultura también:


¿Cuántos años llevas prometiendo bajar los mismos 5 Kg que te preocupan?
¿Cuántas veces te has unido a un gimnasio y no has logrado la rutina que te haga avanzar? Y en cuanto a aprender un nuevo idioma, ¿Hace cuántos años estás diciendo que este sí lo lograrás?
Si alguna de estas promesas te suena familiar, ponte alerta y no te sientas mal ya que no estás solo. De hecho, de acuerdo a investigaciones realizadas por sicólogos de la Universidad de Stratford, solamente el 39% de las personas entre 20 y 30 años alcanza sus metas planeadas cada año. Además el número decrece con la edad. En el momento de los 50’s solamente el 14% de la gente alcanza sus metas planificadas cada año. Ahora, ¿por qué sucede esto? Veamos las razones principales:

  • ·         Metas no realistas. Esencialmente, partimos de hacer nada a decir que lo vamos a hacer todo. Además, la recompensa por los logros se encuentra muy lejos para ser motivadora.
  • ·         Hacemos compromisos basados en las expectativas de otros. Estamos demasiado preocupados por lo que otra gente está pensando en lugar de preguntarnos a nosotros mismos, ¿qué me haría feliz alcanzar?
  • ·         No tener la mentalidad correcta. No hemos hecho el cambio interno necesario.
Entonces, ¿cómo podemos hacer que el año 2014 sea diferente?
Primero, Deja a un lado las promesas de año nuevo y piensa en términos de lo que deberías hacer todo el año. Las metas reales no arrancan el día de año nuevo, están con nosotros todos los días.
Continúa al identificar tus necesidades internas, no lo que otros pudieran esperar que hagas sino lo que debe ocurrir para hacerte feliz. Para esto, comienza por elaborar una Cartelera de Sueños. Tomarte el tiempo para recortar las imágenes de lo que tú deseas requiere de esfuerzo, pero mirarla todos los días va a mantener alimentada tu motivación.
Entonces, ¿pregúntate por qué? Todo lo que vale la pena hacer, vale la pena defenderlo. Por ejemplo, si tienes una visión de ti mismo con un cuerpo bien tonificado, pregúntate, si es porque deseas ser mejor parecido que tu hermano o quieres ser más saludable para durarle más a tus hijos. La respuesta correcta determinará tu éxito.
Finalmente: lleva un diario. Escribe todo éxito y fracaso. Observa los patrones y establece metas de comportamiento. Es sólo cuando reconoces lo que estás haciendo mal que serás capaz de cambiar tus acciones. Comienza en pequeño y ten compromiso por cada acción. No compres excusas cuando falles, simplemente reconócela, determina por qué ha ocurrido y sigue adelante. Una vez que tengas victorias pequeñas, las grandes les seguirán. Establece de antemano como vas a retribuir cada victoria, y celebra con prudencia para que la motivación se mantenga.

Hazlo de esta forma en lugar de hacer nuevamente docenas de grandiosas promesas vacías. ¿Algo que compartir? Escríbeme y déjame saber lo que piensas al respecto. Tu comentario es valioso y enriquecedor.